Escrito por Rebecca Allen

El debate sobre la «burbuja de la IA» parece estar en boca de todos en estos momentos.
Hay quien insiste en que la IA ha alcanzado su punto álgido y que los resultados no están a la altura de las expectativas. Otros afirman que aún nos encontramos en los primeros indicios de algo mucho más grande. Mientras tanto, toda una serie de comentaristas predicen un «invierno de la IA».
Los líderes escuchan ambas versiones a diario, y eso les está haciendo dudar.
El problema es que la cuestión de la burbuja no ayuda a nadie a tomar mejores decisiones. Este momento resulta confuso, no porque la IA sea una quimera, sino porque el cambio ha llegado más rápido de lo que la mayoría de las organizaciones pueden asimilarlo.
¿Por qué se habla tanto ahora mismo del tema de la burbuja?
Se han dado varias circunstancias a la vez.
Las capacidades han avanzado a pasos agigantados. Los sistemas de voz, la búsqueda avanzada, los flujos de trabajo de los agentes, los asistentes personalizados y los modelos comprimidos han aparecido en muy poco tiempo. La mayoría de los equipos aún están asimilando los cambios del año pasado cuando ya llega la siguiente oleada. La gente no da abasto para asimilarlo todo, y esa brecha genera escepticismo.
El ruido del mercado no ayuda. Los cambios de rumbo de los proveedores, los problemas con las licencias, la escasez de recursos informáticos, los litigios y los debates normativos crean la sensación de que el terreno es inestable. La gente malinterpreta esto como una debilidad de la tecnología, en lugar de como una turbulencia en el ecosistema.
Y, en el fondo, hay cansancio. Los líderes están realmente agotados. A muchos les encantaría que alguien con autoridad les dijera: «Tranquilos, todo ha sido exagerado». La narrativa de la burbuja les da ese permiso.
Teniendo todo esto en cuenta, no es de extrañar que todo el mundo esté hablando de ello.
¿Qué es lo que realmente ocurre dentro de las organizaciones?
Si dejas de lado los titulares y te fijas en cómo va cambiando el mundo laboral día a día, el panorama se ve más claro.
La IA está reduciendo el tiempo que los equipos dedican a la elaboración de informes, la investigación, las tareas administrativas, el trabajo documental y la preparación. Está reduciendo el trabajo atrasado. Está mejorando la calidad y la rapidez de las respuestas a los clientes. Está aliviando la carga cognitiva de personas que llevan años al límite de sus fuerzas. Está ayudando a las personas a pasar de la idea al borrador en cuestión de minutos.
Nada de esto depende de un único modelo o proveedor. Se debe a un cambio estructural en el coste que supone convertir la información en acción.
Esa es la parte que no va a desaparecer.
Algunas herramientas pasarán a la historia. El cambio, no.
Esto es lo que va a pasar: algunos productos perderán relevancia. Algunas funciones se integrarán en plataformas más grandes. Algunas herramientas no cumplirán con los estándares empresariales en materia de privacidad o gobernanza. Los equipos dejarán atrás los experimentos iniciales.
Esto no es una desaparición. Es una consolidación.
Hemos observado el mismo patrón en el ámbito de la nube, los dispositivos móviles, el software de colaboración y la ciberseguridad. Los líderes que malinterpretan las fluctuaciones habituales del sector como indicios de una burbuja corren el riesgo de aferrarse a procesos diseñados para una estructura de costes que ya no tiene sentido.
Sí, habrá perdedores. Algunas empresas desaparecerán. Los precios podrían variar. La normativa se endurecerá en algunas regiones. Pero nada de eso cambia la ecuación fundamental: la demanda de trabajo cognitivo más rápido y más barato sigue creciendo, y las organizaciones que sepan ofrecerlo tendrán la ventaja, independientemente de qué proveedores sobrevivan a la reestructuración.
Y el alcance se está ampliando, no reduciendo. Los sistemas multimodales van más allá del texto. La IA se encarga ahora del análisis de imágenes, el procesamiento de vídeo, la transcripción de voz, la generación de código y la interpretación de datos. El debate sobre la «burbuja» suele centrarse en los chatbots, pero la expansión real de las capacidades se está produciendo en docenas de casos de uso que no eran viables hace dos años. Eso no es que el entusiasmo se esté enfriando. Es que la base tecnológica se está ampliando.
Y aquí está lo importante: aunque se sustituyan tus herramientas actuales, no tendrás que empezar de cero. Los equipos que han aprendido a identificar qué tareas puede mejorar realmente la IA, cómo redactar indicaciones eficaces, cómo detectar problemas en los resultados y cómo crear flujos de trabajo seguros se adaptarán a las nuevas herramientas en cuestión de días, no de meses. Lo aprendido no se desperdicia. Se puede aplicar a otras situaciones.
No estás apostando por una herramienta. Estás desarrollando una capacidad organizativa que se mantiene independientemente de qué plataformas sobrevivan. Esa capacidad se acumula con el tiempo. No desaparece cuando un proveedor cambia de rumbo o surge un nuevo modelo.
Cómo pueden invertir los líderes sin tener que adivinar el futuro
No hace falta acertar quiénes serán los ganadores. No hace falta predecir qué modelo dominará el mercado el año que viene. Ni siquiera hace falta saber con certeza cuál será el siguiente paso de la tecnología.
Debes invertir en aquellos aspectos de la adopción de la IA que mantengan su valor en cualquier situación del mercado.
Basar cada proyecto de IA en un problema real del flujo de trabajo. Medir el tiempo ahorrado, la reducción de errores y la liquidación del trabajo pendiente. Fomentar la alfabetización tecnológica en la organización para que el personal utilice las herramientas con seguridad y confianza. Establecer medidas de control sencillas que reduzcan el riesgo sin frenar el avance. Rediseñar los procesos para un mundo en el que el trabajo cognitivo sea más barato y rápido de lo que solía ser.
En otras palabras, no inviertas en la IA como una apuesta. Invierte en la capacidad de utilizar bien la IA.
Una forma más serena de cerrar el debate
Lo importante ya se aprecia en tu propia organización: el coste y la rapidez del trabajo cognitivo han cambiado, y las empresas que desarrollen la capacidad de adaptarse a ese cambio obtendrán mejores resultados que aquellas que se limiten a esperar a que haya certeza.
No hace falta que hagas caso omiso de los escépticos. Solo tienes que mantener la curiosidad, ser práctico y seguir desarrollando tus capacidades.
A las organizaciones que actúen así no les importará si este momento ha sido una burbuja. Superarán a los competidores que hayan esperado a tener certezas.
Los expertos de la Gen AI Academy comparten sus opiniones
Magdalena Orascanin – La IA para los profesionales de RR. HH.
La mayor parte de las dudas sobre la IA que existen dentro de las organizaciones no tienen nada que ver con una «burbuja». Se deben a algo mucho más sencillo: la gente aún no sabe cómo utilizar esta tecnología.
Cuando los empleados no reciben formación, cuando el departamento de RR. HH. carece de orientación y cuando los directivos no desarrollan la capacidad interna necesaria para trabajar con la IA, cualquier herramienta se percibe como arriesgada, experimental o abrumadora. Por eso se frena su implantación.
Lo que realmente marca la diferencia no es la herramienta, sino las personas.
Las organizaciones que invierten en formación guiada, procesos de trabajo seguros y apoyo diario logran una rápida adopción y un retorno de la inversión real. Las que no lo hacen se quedan estancadas en fases piloto para siempre. Si los líderes quieren que la IA aporte valor, deben dejar de debatir sobre los ciclos de expectación y empezar a formar a su plantilla para que trabaje realmente con la IA.
Esa capacidad se multiplica. La tecnología es secundaria.

Isvari Maranwe – Emprendedora tecnológica consciente
Es probable que la IA tenga un impacto en la economía que vaya más allá del debate sobre las «burbujas». Es probable que cambie el funcionamiento de las economías e incluso el concepto mismo de burbuja. Por ejemplo, tiene el potencial de dejar obsoletos gran parte de los puestos de trabajo humanos, pero no la necesidad de que los beneficios de ese trabajo se distribuyan por toda la sociedad. A menudo pienso que el impacto de la IA en los seres humanos es similar al impacto que tuvieron los coches sobre los caballos.
Los que saldrán ganando económicamente del auge de la inteligencia artificial serán aquellos que se adaptaron a esos cambios desde el principio sin precipitarse.
En resumen, no te preocupes por si la IA es o no una burbuja y céntrate en las formas concretas en las que puedes utilizarla de manera ética para potenciar tu trabajo y mantenerte competitivo en el mercado actual. La forma más segura de sacar partido a la IA no es quedarse atrás ni ir a la vanguardia del mercado, sino situarse firmemente en un término medio.

Lecturas recomendadas
Productividad e impacto en el trabajo
McKinsey Global Institute (2023-2024) — El potencial económico de la IA generativa
Índice de Tendencias Laborales de Microsoft 2024: el estado de la IA en el ámbito laboral
Estudio sobre la adopción de la IA de 2024 de Boston Consulting Group (BCG) : productividad y obstáculos para su adopción
Instituto Tecnológico de Massachusetts / Escuela de Negocios de la Universidad de Stanford 2023 — El impacto de la IA en la productividad del servicio de atención al cliente
Tendencias en la adopción por parte de las empresas
IDC Futurescape 2024-2026: previsiones sobre la IA generativa en el ámbito empresarial
Ciclo de expectación de Gartner sobre la IA 2025
Déficit de competencias y preparación del personal
Tendencias de capital humano de Deloitte para 2024: la falta de competencias, principal obstáculo para la adopción
Encuesta a directores generales de PwC 2024: la urgencia de la reinvención y la preparación tecnológica
Madurez y consolidación del mercado
OCDE – Observatorio de Políticas sobre IA de la OCDE : trayectoria normativa y señales del mercado
Cursos:
Planificación estratégica acelerada por IA – Dr. Eric Zackrison, Ph. D.
Desarrollar la resiliencia psicológica en la era de la IA – Anastasia Volkova
El pensamiento crítico en la era de la IA – Dr. Eric Zackrison, Ph. D.
Habilidades humanas para la era de la IA – Dave Birss
Liderazgo más allá del algoritmo – Dra. Lollie Mancey
Dominar la IA responsable – Toju Duke
IA estratégica para jefes de equipo y responsables de la toma de decisiones – Dra. Shama Rahman
Talleres:
La adopción de la IA para líderes – Karrie Sullivan
La alineación de la IA para el liderazgo – Rebecca Allen
Claridad en materia de IA para la sala de juntas – Mike Weston
La ética de la IA en la práctica: de los fundamentos a los futuros críticos – Asma Derja
Conocimientos básicos sobre IA para un liderazgo centrado en las personas – Alex Searle